Primavera·Verano 2017·2018

COLORES

Tonos frescos para mitigar el verano

La inminente llegada de la temporada estival, teniendo en cuenta la propuesta europea, reconfirma las preferencias por una paleta calma, relajada y emotiva sobre otras tonalidades vitales y brillantes.

En el primer caso, los acabados pasteles se expresan en colores románticos y emotivos, como rosa pálido, beige claro -nude-, celeste decolorado, verde grisáceo -claro y transparente-, y manteca. Para la segunda opción, el azul claro, fresco y acuoso, se ofrece junto a su par el turquesa en versiones pasteles y neutras. Integran también esta corriente los rosados y naranjas -salmón y melón-, que intensifica su vitalidad en rojos, magenta y bermellón -enérgicos y pasionales-. Siempre con vocación por acabados pasteles y menos brillantes.
Los brillos, que en otro rango de colores son importantes en la estética de la temporada, están a cargo de los distintos procesos de metalizados y laqueados aplicados en el conjunto cromático.

La máxima luminosidad para la estación se expresa a través del amarillo y blanco. En tal sentido, el primero de ellos transmite intensidad, alegría y calidez, mientras que el blanco denota pureza, sencillez y elegancia, sobre todo en productos monocolor.

En el segmento de tonos medios y oscuros, los terrosos originan una atractiva gama según las pigmentaciones utilizadas. Con el agregado de verdes se destacan los marrones verdosos militares, con rojos los terracotas y óxidos, y con azules los morados y púrpuras. En marrones sin pigmentar, predominan los tonos naturales como bisonte, chocolate y café.

Finalmente para los azules más intensos y elegantes sobresalen el lapislázuli y ultramar. El clásico color negro, en diferentes acabados -brillantes y opacos- sigue siendo un invitado permanente en todas las temporadas.