

Tanto para la temporada cálida, como para la fría, los flecos parecen consolidarse como tendencia en los diseños de calzados para ambas temporadas.
Desde estructuras planas de tiras hasta borlas, los flecos suman identidad a los modelos, y sobre todo aportan dinamismo visual, atrayendo la atención hacia el movimiento natural del pie y la marcha.
Son utilizados en chanclas, sandalias, mules, mocasines, acordonados, botas y botinetas, y también en deportivos.
Una de sus funciones es romper la monotonía de las piezas lisas de cuero, gamuza o sintéticos, añadiendo relieve, profundidad y sombras sin incrementar sustancialmente el peso del calzado. Integrados en la caña de botas o borceguíes, remiten de inmediato a la indumentaria utilizada en el norte de América, con estética Western. En el estilo Boho-Chic y Folk, se asocia con artesanía, espíritu libre y estéticas setenteras. En el calzado tradicional, como mocasines, acordonados, slack, y zapatos de golf, agregan elegancia clásica, distinción, sobriedad y acabado artesanal.
DATO CURIOSO: en los pueblos originarios de América del Norte, en los mocasines con piel curtida, los flecos actuaban como un canalizador físico. Cuando el calzado se mojaba, el agua escurría a lo largo de las tiras de cuero y goteaba fuera del pie, acelerando el secado del material y evitando que la piel absorbiera humedad en exceso.







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