Es indudable que el fuerte proceso de industrialización tecnológica que atraviesa la producción
de calzados relativiza su característica de “industria de mano de obra intensiva”.
Internet y digitalización son el origen de la automatización, integración, interconectividad y robotización que están reemplazando muchas operaciones manuales en la fabricación.
La confección de un calzado, muy ligada a la artesanía, lentamente deja espacio a producciones más automatizadas, estandarizadas e industrializadas, relacionadas con la transformación del sector a nivel mundial, que propende a la concentración productiva.
Esta situación ha sido registrada por las grandes marcas de la moda internacional, que han puesto en valor y jerarquizado muchos de estos productos industrializados, con singular éxito en el mercado de consumo. De esta manera, la moda acepta las nuevas tecnologías y explora al máximo sus posibilidades.
De cualquier modo, para los entendidos, la artesanía mantendrá su lugar en la fabricación de calzados, para modelos personalizados y diferenciados, concebidos por una mayor flexibilidad productiva, en cuanto a volúmenes y diseños. Seguramente la diversidad y propiedades de los materiales harán a la calidad de estos calzados. Razones socio-económicas, y cambios de hábitos de uso influyen sobre el consumo, sobre el cual apuntan tanto las grandes empresas, como medianas y pequeñas, a fin de determinar su curso para insertarse de la mejor manera.
Ante la coyuntura, es inevitable que las fábricas revisen su capacidad productiva y grado de tecnificación en función de las actuales características del mercado y consumo. La inversión tecnológica debe contemplar estos aspectos, sobre todo a las puertas de un periodo de mayor competitividad sustentable, dentro de un ámbito de costos variables y de complicado acceso a las materias primas.
La Dirección