

La conferencia reunió a referentes de doce países, de una región que manufactura un volumen anual cercano a los mil quinientos millones de pares de manera conjunta. El debate fue moderado por Daniel Risafi -coordinador de ACCAL- en el que participaron representantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela.
Desde esa escala productiva, la cumbre avanzó sobre las dificultades que atraviesan a la industria latinoamericana del calzado. El contrabando y la falsificación aparecieron como temas compartidos, mientras que en algunos mercados también se señalaron limitaciones de infraestructura, entre ellas las vinculadas con el abastecimiento energético.
Particularmente, los productos asiáticos que ingresan de forma masiva a la región fue el eje transversal del intercambio, aun si los países presentan realidades distintas por tamaño y características. Según lo planteado, 2025 registró cifras récord en este tipo de importaciones, lo cual obliga a discutir respuestas más coordinadas.
Entre las alternativas mencionadas figuró la construcción de un mercado latinoamericano con mayores facilidades de intercambio. También se señaló la necesidad de diferenciar la producción, ya que competir únicamente por precio no resulta suficiente.
El evento incluyó además propuestas vinculadas a la creación de una comunidad económica basada en la Unión Europea, etiquetado de origen con reglas comunes y el libre comercio interno. En esa línea, algunas intervenciones orientaron la discusión hacia la calidad de las materias primas y el diseño, especialmente para operar comercialmente en plazas como Europa y Estados Unidos.
El principal consenso fue la necesidad imperiosa de dejar de trabajar de forma aislada y construir un programa estratégico común. Daniel Risafi, coordinador de ACCAL, resumió la esencia del encuentro bajo una premisa clara: “El desafío es dejar de pensar individualmente y comenzar a construir un programa común que nos permita competir como región en el escenario mundial”.
Se recordó que, si bien Asia domina de manera abrumadora el 89% de la producción mundial de calzado, América Latina se consolida firmemente como el segundo productor global, aportando un 5,6% del mercado total y superando los 1.500 millones de pares anuales. El bloque agrupa a unas 38 mil empresas y da empleo a casi un millón de trabajadores.
Los líderes compartieron diagnósticos muy similares sobre las problemáticas estructurales que asfixian a los mercados internos. El comercio regional se ve amenazado por:
El marco geográfico de la cumbre (Italia) no fue casual. Celebrar este encuentro en una de las plataformas de negocios de volumen más importantes de Europa permitió proyectar el bloque a nivel internacional en un momento político-económico clave: El Acuerdo Mercosur - Unión Europea. Las oportunidades concretas que abre este tratado (y otros lazos comerciales con Europa), formaron parte central de la agenda. Los líderes coincidieron en que los beneficios de la apertura arancelaria o de la cooperación técnica internacional deben ser coordinados de manera asociativa para evitar que terminen atomizados o favoreciendo a un solo actor.
La cumbre reforzó los mecanismos de complementariedad. Al estar presentes delegaciones con distintos perfiles industriales (como la capacidad exportadora de Brasil, el diseño de autor de Colombia o el desarrollo de componentes y cuero de Argentina), se planteó la idea de fomentar un encadenamiento productivo regional que permita elevar el valor agregado del producto latinoamericano para el mercado exterior.
El balance de la cumbre dejó en claro que los países de la región, aunque compiten entre sí en determinados nichos, enfrentan los mismos enemigos comerciales externos. La validación internacional en Riva del Garda demostró que América Latina tiene la tradición manufacturera y el talento; el reto inmediato radica en la voluntad política y gremial de ejecutar esa agenda unificada.

NOTAS RELACIONADAS:
- Cumbre latinoamericana de calzado en Italia
- EXPO RIVA SCHUH se consolidó como el mayor encuentro global del calzado y manufacturas