Dentro de la creciente tecnificación industrial,
que tiende a automatizar los distintos procesos
productivos, la industria del calzado cuenta con
múltiples opciones, para diversas operaciones,
que van desde el armado y montaje, hasta raspado, pegado y acabado de productos. El objetivo final, es aumentar la productividad con alta
calidad, que se traduce en mayor eficiencia, ahorro de costos y competitividad.
Dentro de las herramientas disponibles en el mercado, se encuentran los robots y los robots colaborativos o cobots.
Los robots industriales están destinados a producciones masivas y ocupan mayor espacio, mientras que los cobots están diseñados para colaborar con los trabajadores humanos en un mismo lugar.
En cuanto al tamaño, los cobots son compactos y se pueden reubicar fácilmente, en tanto los robots son grandes y suelen permanecer en una posición fija.
Los cobots están programados para trabajar en colaboración con los humanos, mientras que los robots no interactúan con ellos.
Por otra parte, los cobots ofrecen las ventajas de la automatización robótica sin los costos adicionales de los robots tradicionales.
Respecto a seguridad, los robots industriales, por su actividad intensiva, en ocasiones pueden resultar peligrosos. Por esto, deben instalarse con barreras de seguridad que protejan a las personas. Los cobots están diseñados para mejorar la seguridad de los operarios y sus condiciones laborales. Algunos de los principales elementos que contribuyen a su seguridad son:
Velocidad de ejecución deliberadamente baja
Masa reducida
Bordes redondeados
Poco ruido de funcionamiento
Los cobots están equipados con sensores que les permiten detenerse en caso de obstrucción o necesidad. En este aspecto, la misión de los cobots es ofrecer la oportunidad de eliminar las barreras de seguridad para llevar a las personas al corazón del proceso productivo y facilitar su integración en una cadena de producción.
Son resultado de la evolución de los robots, que gracias a tecnologías como el Internet de las Cosas, IoT, la Inteligencia Artificial, IA o el Big Data y el 5G, estas máquinas han mejorado sus prestaciones hacia los llamados robots colaborativos que pueden trabajar conjuntamente con los seres humanos. No surgen para reemplazar la mano de obra humana, sino para mejorar las capacidades y agilizar los procesos.
La mayor diferencia entre los cobots y los robots tradicionales se encuentra en la capacidad y versatilidad de cada uno de ellos. Un robot tradicional se imagina, planifica, construye y se utiliza con un único propósito. Y ese propósito lo podrá resolver con una eficiencia óptima. El brazo robótico colaborativo o cobot, en cambio, puede estar desarrollado para realizar una sola tarea o varias, según las necesidades de producción. Se puede reprogramar de forma sencilla para que realice una nueva serie de tareas, de forma rápida y sin necesitar la ayuda de un experto en robótica.
Mientras que el robot hace su trabajo solo, el cobot trabaja como ayudante del trabajador y no como sustituto. Son varias las ventajas de producir junto a cobots ya que son capaces de trabajar hasta 24 horas ininterrumpidas, están preparados para ejercer la fuerza requerida para las tareas más pesadas y realizan labores repetitivas de forma eficiente, dotando al producto de mejor calidad. Además, permite a las empresas lograr mayores niveles de productividad.
En robótica y específicamente en programación, para muchos profesionales, sigue siendo un conocimiento específico que solo conocen unos pocos. Esto ocurre con los robots tradicionales, pues son máquinas complejas que requieren la intervención de un experto. En cambio, los cobots son más fáciles de manejar y pueden ser programados por cualquier persona sin necesidad de pasar por un periodo de formación previo.
Están equipados con una programación intuitiva, de uso versátil y una lista infinita de aplicaciones colaborativas, así como accesorios compatibles con las tecnologías de punta.
Para ponerlos en funcionamiento y mover sus componentes, únicamente es necesario disponer de un dispositivo electrónico vinculado al robot. Este factor facilita que cualquier persona pueda trabajar con ellos, aunque no disponga de una experiencia requerida, ya que la programación se realiza a través de un software y aplicaciones de uso sencillo.
El tamaño más compacto de los cobots, unido a la facilidad para ser reprogramados rápidamente, los hace perfectos para cambiar de ubicación y realizar otro tipo de tareas en la empresa. Esto les permite ser flexibles y aprender fácilmente diferentes tareas, en este caso, se pueden adaptar a distintas etapas del proceso productivo. Como resultado, los cobots son una herramienta eficaz, robusta, segura y precisa capaz de librar a los trabajadores de tareas complejas y peligrosas, que pueden derivar en lesiones y accidentes.
La puesta en marcha es otro punto de diferenciación entre el robot industrial y el cobot que, a diferencia de los robots convencionales, puede estar operativo en menos de 12 horas.
Fuentes: Atria Innovation/CoMManDIA/Universal-robots/Desma/ABB Robotics.